El lugar era como un pueblo muy chico: apenas unas casas, calles de tierra y mucho descampado. Yo estaba de paso; dormiría esa noche en un hotel.
Estaba con mis padres en un hotel o en una sala de espera para viajar. Yo estaba con Marie, en una actitud de novios.
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Estaba en el local de Mitre, pasando lo de Paco, donde se vendían cartones, pero ahora el negocio era de Norberto Puzzolo y lo atendía la Chily. Charlaba con ella mientras entraban y salían fotógrafos que tomaban fotos y se llevaban una ficha. Después viene Norberto y nos ponemos a hablar. Me pregunta en qué ando y por qué estoy tan desaparecido. Le cuento que estoy viviendo en RD y se queda muy asombrado.
Le cuento que antes de irme estaba muy mal económicamente y hasta recordamos que una vez trabajé para él en un local. A mi lado estaba el Fer Mut, que también tenía que sacar una foto y daba vueltas por el local.
Cuando Fer llena esa ficha, le pregunto a Norberto qué es eso y me cuenta que está por dar un taller sobre un lente 18-29, y entonces todos deben sacar una foto con ese lente. Mira la ficha que llenó Fer y le pide que saque otra foto porque esa no se ve bien. Él no sabe qué sacar y, de pronto, se acerca con un martillo muy viejo, todo roto, y lo pone como si fuera una foto. A Norberto tampoco lo convence, entonces Fer lo rompe un poco más y se lo entrega.
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Vuelvo a estar en el mismo pueblo del principio, bajando por una ladera muy verde hasta alcanzar el camino. Lo cruzo y me acerco a unos animales que había un poco más allá, pero salen corriendo. Camino hasta el pueblo y entro en lo que parece un viejo almacén medio abandonado. Solo había una chica que parecía doctora o enfermera de turno. Estaba sentada en una silla, en el vano de una puerta, de espaldas al mostrador; parecía que miraba televisión.
Cuando me acerco, nos ponemos a hablar de dónde pasaré la noche: si lo haré en la plaza, al aire libre, o en un hotel.
Estoy en otro mostrador, pero en un lugar mucho más lindo. Detrás del mostrador hay un ventanal muy grande por donde se ve una loma cercana con un pasto muy rojo. Me acerco al ventanal, corro el vidrio y miro hacia afuera para ver si se acerca alguien a atenderme, y me quedo observando el paisaje, que era muy hermoso.
Había algunas vacas que se confundían con el pasto rojo. Hacía mucho frío.